REDES
DESDE LOS FUEGOS
Redes desde los Fuegos
Smart Forests y Fundación Mar Adentro
Las ecologías y las sociedades se configuran conjuntamente. La dinámica planetaria influye en la vida social, que a su vez transforma los entornos. Las redes en torno a incendios se están materializando cada vez más como una forma distinta de organización social en respuesta al riesgo medioambiental. «Redes desde los Fuegos» es un término, un concepto y una estrategia para describir cómo los actores comunitarios, los organismos gubernamentales, las organizaciones de la sociedad civil, los investigadores y los grupos indígenas gestionan, colaboran y responden de diversas maneras al fuego a lo largo de su ciclo de vida en paisajes cambiantes. Se desarrollan iniciativas comunitarias y gubernamentales para prevenir incendios, mientras que grupos cívicos construyen infraestructuras para responder a estos cuando se producen. Las redes de educación y sostenibilidad proporcionan recursos e información para comprender las ecologías y los eventos de fuego, mientras que los investigadores y las fundaciones dedicados a la conservación colaboran para regenerar los paisajes tras los efectos de los incendios. El fuego está transformando las sociedades. A su vez, las sociedades están intentando rehacer sus relaciones con el fuego y con el medioambiente.
Como se señala en la introducción de esta recopilación, los riesgos medioambientales han moldeado no solo la geología de Chile, sino también sus mundos sociales, donde se han formado redes comunitarias, agencias medioambientales y unidades gubernamentales en respuesta a terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas. Al anticiparse y prepararse, así como al responder y recuperarse ante los desastres, las redes sociales se materializan junto con los acontecimientos territoriales. Las prácticas de anticipación, preparación, respuesta y recuperación crean relaciones socioecológicas distintivas. Algunos ensamblajes sociales están bien establecidos para responder a los desastres ambientales. Otros, como los incendios, aún están emergiendo en términos de infraestructuras comunitarias que se preparan para responder a ellos. Al mismo tiempo, el fuego es más que un desastre: también puede ser un proceso biocultural, una forma de cultivar paisajes y una parte integral de cómo algunos paisajes se renuevan y regeneran. Aunque algunos conocimientos sobre la organización social en relación con los desastres podrían transferirse a los incendios, otros tal vez tendrían que generarse a través de relaciones continuas con los paisajes y proyecciones sobre cómo estos podrían cambiar.
Este capítulo sobre «Redes desde los Fuegos», junto con los dos capítulos siguientes, «Tecnologías desde los Fuegos» y «Prácticas desde los Fuegos», presenta los resultados sintetizados de las escuelas de campo, las entrevistas y el trabajo de campo, así como las residencias artísticas y científicas realizadas como parte de la colaboración Ecologías de Fuego entre el proyecto Smart Forests y Fundación Mar
Adentro. Además de las actividades de las residencias artísticas y científicas, entrevistamos a grupos comunitarios creados para prevenir y responder a incendios, así como a funcionarios públicos y académicos que crean infraestructuras y recursos para accionar frente al creciente riesgo de incendios. También organizamos tres escuelas de campo en Bosque Pehuén, Temuco y Pucón, en La Araucanía durante el 2024, donde múltiples participantes generaron ideas, planes y acciones para enfrentar el creciente riesgo de incendios forestales en Chile. Profesionales del combate a incendios de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), educadores ambientales, líderes comunitarios y fundaciones ambientales se reunieron para proponer acciones y directrices para los planes comunitarios de incendios. El objetivo de estas escuelas de campo era reunir diversas perspectivas para explorar cómo los conocimientos locales, comunitarios y ancestrales, junto con técnicas especializadas y gobernanza ambiental, pueden conectarse para crear enfoques más colaborativos y eficaces ante el acelerado cambio medioambiental. Documentamos el estado actual de redes, prácticas y tecnologías en torno a los incendios, y exploramos colectivamente cómo se podrían mejorar para lograr una mayor eficacia y equidad.
La prevención de incendios y la gestión de emergencias en Chile abarca una amplia gama de actores y herramientas. En esta colaboración, conocimos múltiples redes en torno a incendios que se habían desarrollado a lo largo del tiempo o que estaban surgiendo recientemente. El SENAPRED (Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres) desempeña un papel central de coordinación, integrando a los principales actores, como las municipalidades y la CONAF. Las directrices impulsadas por expertos y el gobierno pueden conectar a las agencias de manejo del fuego, pero a veces tienen menos interacción con los grupos comunitarios. Otras redes en torno a los incendios son de base y comunitarias, están vinculadas a los territorios locales y abordan problemas específicos de cada lugar. Las redes comunitarias de prevención de incendios colaboran con asociaciones de vecinos para contribuir a la aplicación de planes de prevención y respuestas de emergencia. Los proyectos de investigación universitarios, las infraestructuras comunitarias, iniciativas de fundaciones, los movimientos de sostenibilidad y recursos de industrias también se entrecruzan y forman redes en torno a incendios de múltiples maneras.
En 2015 CONAF, actor central en las redes en torno a incendios, estableció una metodología comunitaria de prevención de incendios, que luego fue actualizada en 2022.CONAF, «Metodología para la elaboración de planes comunitarios de prevención de incendios forestales». Si bien se trata tanto de una práctica como de una red, el modelo de CONAF requiere la participación comunitaria para ser eficaz. Compuesta por ocho partes, la metodología de prevención de incendios trabaja en pro de un «proyecto comunitario preparado para los incendios» estandarizado y viable, especialmente en la interfaz urbano-forestal. Ésta consiste en activar a grupos comunitarios mediante la creación de planes y acciones de prevención de incendios para territorios específicos. En el próximo capítulo, «Prácticas en torno a incendios», hablaremos más sobre las prácticas de prevención esbozadas por CONAF. Sin embargo, cabe destacar el mapeo de distintos actores e interacciones que la metodología logra identificar. La metodología también sugiere conectar a los responsables de prevención de CONAF a nivel nacional y regional con representantes de comunidades locales, representantes de los cuerpos de bomberos locales y a profesionales de apoyo de CONAF a nivel regional. Sin embargo, como indican nuestras entrevistas y talleres, a menudo no se dispone de recursos financieros y humanos suficientes para este nivel de participación en lo que respecta a redes, talleres y procesos que requieren mucha mano de obra y en los que habría que involucrar a una amplia gama de comunidades. En nuestras interacciones con gestores de incendios y tierras, se percibió que la participación de la comunidad en la prevención de incendios podría ser más sólida, pero resultaba difícil de mantener debido a la falta de recursos y a la carga que supone para las comunidades hacer frente a los incendios.
La última versión del manual del proyecto «Comunidades preparadas rente a los incendios forestales» de CONAF sugiere realizar un «diagnóstico comunitario» para identificar a los actores relevantes y vincularlo con las estrategias existentes de ordenación territorial y prevención de incendios. La concepción de la comunidad para CONAF está ligada a un territorio común.CONAF, «Metodología», 19. Sin embargo, con el aumento del turismo y segundas viviendas, la comunidad también puede adoptar formas más distribuidas y multisituadas. Además de actores diferenciados, es posible crear foros para reunir a las personas con fines de cooperación y colaboración, desde consejos comunitarios que pueden organizar talleres y promover estrategias de prevención de incendios, hasta iniciativas educativas y eventos ecoculturales. Los miembros de una comunidad también suelen tener recuerdos colectivos de incendios en sus territorios que quizá no hayan sido documentados por CONAF, pero que pueden ser útiles para comprender los patrones de los incendios. Además de formular planes de prevención de incendios, estas redes pueden educar y sensibilizar, identificar y ejecutar proyectos de preparación para incendios, y animar a las personas y comunidades que viven en zonas de riesgo a prepararse y asumir la responsabilidad ante los incendios.
CONAF manual de Metodología para la elaboración de planes comunitarios de incendios forestales. Jennifer Gabrys, 2024.
Estrategias localizadas, liderazgo comunitario y cooperación basada en el territorio
En Chile, el 99 por ciento de los incendios forestales son causados por la acción humana, ya sea por negligencia o intencionalidad.CONAF, «Metodología». Sin embargo, en regiones montañosas como La Araucanía, los rayos pueden contribuir hasta en un 20 por ciento al inicio de los incendios, según nos indicó el personal de CONAF. Los testimonios de comunidades también han demostrado que los incendios pueden iniciarse a partir de árboles que caen sobre líneas eléctricas. Por estas razones, se resalta el rol de las comunidades como actores clave en la prevención y preparación frente a los incendios. Como han señalado muchos investigadores, profesionales y organismos que trabajan en torno a los incendios, las estrategias localizadas son esenciales para construir comunidades resilientes. El desarrollo de planes de emergencia comunitarios, procesos de gobernanza del riesgo y canales de comunicación sólidos son fundamentales para garantizar una coordinación eficaz entre los múltiples actores y organismos locales.
Adicionalmente a la metodología de CONAF, existen, también, iniciativas de gobiernos locales, la comunidad y fundaciones de conservación para hacer frente a los incendios, entre las que se encuentran Altos de Cantillana, Ecobrigada Chukaw Mahuida, Cáritas Chile, Arca Sur y Águila Sur, entre otras. Estos grupos han desarrollado enfoques para la prevención, respuesta, conservación y regeneración ante incendios de forma comunitaria, cuyos métodos se centran en la educación sobre los riesgos locales, la formación local, la organización de emergencias comunitarias y la conformación de comités encargados de aplicar acciones concretas. Las colaboraciones exitosas dentro y fuera de los territorios locales, como las que se están llevando a cabo en el Parque Nacional Villarrica o entre los bomberos de Pucón y las autoridades municipales, demuestran el poder de la cooperación local. Los gestores de la tierra, las empresas locales y las asociaciones público-privadas pueden mejorar aún más la adaptabilidad a los incendios y la eficacia de las redes.
Sesión de la escuela de campo de Temuco sobre prácticas, redes y tecnologías contra incendios, con Sebastián Carrasco. Jennifer Gabrys, 2024.
Sesión de clausura de la escuela de campo de Temuco. Jennifer Gabrys, 2024.
Las prácticas de prevención de incendios a menudo se diseñan para ser «dirigidas por la comunidad». No obstante, quedan muchas preguntas y oportunidades para aprender sobre lo que se necesita para que una comunidad lidere la prevención y respuesta ante incendios, quiénes deben participar en estos esfuerzos, cuáles son los compromisos necesarios, cómo se comparte el aprendizaje, cómo se lleva a cabo la comunicación y cómo una red de prevención de incendios dirigida por una comunidad puede garantizar la eficacia de sus esfuerzos a largo plazo. Como señalaron tres participantes en nuestra escuela de campo celebrada en Temuco:
«Respecto a las redes, creemos que es importante que las comunidades estén representadas cuando se toman las decisiones, porque se comenta que usualmente son consultadas, pero no se considera al momento de la toma de decisión conectar entre la comunidad y las instituciones que promueven la prevención de incendios, formar equipos de trabajo y que se consideren como decidir entre todos los actores y con respecto a la tecnología».
«Concluimos que cualquier plan tiene que hacerse como una coconstrucción, no a nivel de expertos, sino que siempre tiene que ser con la gente. Y esto viene de la mano de la gobernanza de los territorios también, tiene que haber gobernanza».
«A mí me parece que todos trabajan pensando como en la comunidad, que esté protegida, fortalecida, etcétera. Pero en ningún momento y en ninguna instancia donde se toman las decisiones participa la comunidad. Parece como si todos la representan. Entonces yo creo que tiene voz propia y que debería estar representada en estas mesas de trabajo de prevención y que debería estar participando en los COP [Conferencias de las Partes]».Discusiones en grupo en la escuela de campo de Smart Forests, Temuco, abril de 2024.
La coconstrucción de planes de prevención de incendios ya es una expresión muy habitual. En este sentido, los participantes señalan varios aspectos que deberían darse en esta coconstrucción: ir más allá de la consulta, incluir a las comunidades como contribuyentes en igualdad de condiciones en el proceso, junto con reconocer y activar los conocimientos y la interacción que las comunidades tienen con sus territorios. Además, se necesita cierto nivel de confianza e integridad a la hora de crear redes comunitarias de incendios. De esta manera, las personas pueden prepararse colectivamente y responder a situaciones de emergencia que presentan un alto grado de incertidumbre y que requieren una coordinación flexible. Por estas razones, la coconstrucción requiere un diálogo genuino en la elaboración e implementación de planes de gobernanza del fuego y sus acciones.
Cultivar redes en torno a incendios
Como señalaron muchas personas en los debates de la escuelas de campo y en las entrevistas de campo, el fuego se aborda a menudo como un problema de capacidad de respuesta. Cuando se producen incendios, el tiempo de respuesta y extinción es crucial. Aunque esto se considera a menudo un problema de los cuerpos de bomberos y sus equipos, se han creado muchas brigadas comunitarias de incendios, como Águila Sur y Ecobrigada Chukaw Mahuida, para hacer frente a este problema. Sin embargo, centrarse principalmente en la capacidad de respuesta puede pasar por alto muchos otros componentes de la ecología del fuego. Por esta razón, la prevención de incendios ha cobrado mayor importancia como forma de evitar que se produzcan, y con este cambio de enfoque, la participación de la comunidad se ha vuelto aún más esencial. Como señala el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Spreading Like Wildfire (Propagarse como incendio descontrolado), el 50 por ciento de los recursos mundiales se destinan a la lucha contra los incendios y solo el 1 por ciento a la prevención. Los autores de este informe proponen que se reasignen los recursos para dar prioridad a la preparación y la prevención con el fin de reducir el riesgo de incendios, sin dejar de apoyar a los trabajadores de emergencia y a los bomberos.UNEP, Spreading Like Wildfire; UNEP, “Number of Wildfires to Rise by 50 Percent by 2100.”
Visita al sitio de EcoBrigada Chukaw Mahuida. Pablo González Rivas para Smart Forests, 2024.
Con este cambio hacia prácticas de prevención de incendios dirigidas por la comunidad, la ecología del fuego se abre a relaciones sociales más amplias y a modos de interactuar con la dinámica del fuego. Iniciativas que aplican ese enfoque suelen estar en contacto más directo y continuo con proyectos comunitarios. Desde la educación y la restauración hasta la comunicación y la coordinación plurinacional, se están desarrollando redes para ampliar los conocimientos sobre el fuego, compartir técnicas y recursos de movilización comunitaria, construir infraestructuras, crear programas educativos para escuchar a la tierra y trabajar entre sectores para garantizar enfoques democráticos y justos ante el cambio medioambiental en curso. El propósito de las redes en torno a incendios es un componente clave de su formación y mantenimiento. En Chile existen variadas redes para la prevención de incendios, algunas de las cuales se extienden a actividades que abarcan todo el ciclo del fuego. Algunas redes se dedican principalmente a la prevención, mientras que otras incluyen elementos de respuesta y extinción de incendios, educación, conservación y restauración. Otras redes trabajan en todos estos componentes, incorporando la educación en todos los aspectos relacionados con los entornos propensos a incendios y en cómo una comunidad informada puede responder a estas dinámicas.
El fuego es ahora una realidad constante en los entornos del siglo XXI en todo el mundo. Integrar la preparación frente a incendios a través de las redes sociales es necesario para vincularse con las dinámicas ecológicas en un tiempo de cambios y disrupciones significativas. Como señalaron los participantes en la escuela de campo de Temuco, esta integración continua podría incluir comunicaciones periódicas y reuniones de la red de incendios que contribuyan a fomentar el aprendizaje compartido, al igual que iniciativas más amplias y nacionales para crear programas de educación y formación sobre incendios en las escuelas, las comunidades, los parques nacionales y los entornos de riesgo. Estas redes en torno a los incendios se unen a veces para identificar oportunidades de aprendizaje mutuo y ampliar los conocimientos sobre el fuego a lo largo de su ciclo de vida. En este sentido, las redes en torno a los incendios impulsan procesos para crear y transformar mundos sociales. Sin embargo, a veces faltan redes que conecten más allá de los territorios y las regiones, donde las iniciativas de las comunidades locales puedan participar en oportunidades de aprendizaje mutuo desde la perspectiva de sus territorios. Si bien esto podría incluir una coordinación nacional, las iniciativas locales también necesitan canales para comunicarse entre sí, con el fin de mejorar y avanzar en las prácticas de base a través del intercambio de ideas.
En las escuelas de campo, también identificamos la necesidad de fortalecer y consolidar redes para la educación sobre incendios. Muchos participantes comentaron que se podrían establecer mayores conexiones entre las organizaciones gubernamentales, los centros de investigación y las comunidades, con el fin de garantizar la educación continua y reforzar el aprendizaje y la resiliencia de la comunidad en todas las etapas de los incendios. Las universidades, fundaciones y los centros de investigación pueden aportar conocimientos valiosos, al tiempo que ayudan a disminuir las distancias entre la ciencia, las políticas y la práctica. Las escuelas y universidades también pueden ser instituciones fundamentales para la divulgación y coordinación, contribuyendo a los procesos de certificación medioambiental, facilitando los programas de colaboración municipal y contribuyendo a las estrategias de respuesta y recuperación ante desastres. Las iniciativas existentes, como los laboratorios de planificación territorial, pueden servir de modelo para integrar conocimientos académicos en la práctica y mejorar la preparación y capacidad de respuesta colectivas.
Si volvemos a la sección inicial de este capítulo, podemos ver que se están materializando redes diversas y diferentes en respuesta a los incendios forestales. A menudo estas redes responden a problemas socioecológicos, ya existentes o nuevos, en escenarios de cambio continuo. Si hay un tema predominante en la forma en que estas redes están tomando forma en La Araucanía, Chile, podríamos decir, basándonos en la investigación realizada aquí, que las iniciativas locales tienden a ser un punto de partida de muchas redes en torno a incendios. Diversos actores—grupos comunitarios, organizaciones locales, agencias territoriales, comunidades indígenas, residentes, propietarios, brigadistas y municipios—interactúan y, en ciertos casos, colaboran, para enfrentar condiciones territoriales particulares y trayectorias históricas de incendios. Dado que estos grupos son los más cercanos a los territorios donde se inician los incendios, suelen tener el conocimiento más detallado, acumulado y directo de lo que ocurre en estos lugares, y están en la mejor posición para responder en primer lugar, al tiempo que garantizan la longevidad y sostenibilidad de las prácticas territoriales. Al mismo tiempo, es fundamental que estos grupos se conecten con actores y recursos regionales, nacionales e internacionales, incluidos Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), CONAF, bomberos, carabineros, universidades y centros educativos, organizaciones de la sociedad civil y ONG, así como empresas forestales y tecnológicas, para desarrollar una planificación, gestión y acción territorial eficaces y bien informadas.
Las redes en torno a los incendios plantean no solo la importancia de la organización social, sino también de la gobernanza. Como señala Felipe Ortega, guardaparque de Villarrica:
«Yo diría que lo más importante ahora mismo es avanzar en la gobernanza para que el Parque Nacional tome las decisiones sobre sus actividades de forma conjunta con la ciudadanía, con especial énfasis en las comunidades mapuche, dado que tienen un uso consuetudinario […]. Y fortalecer las alianzas con las organizaciones locales y garantizar que todas las decisiones se tomen siempre mediante procesos participativos. Creo que debemos invitar a la gente a experimentar la conservación, a comprender que conservamos para nosotros mismos, ¿no?».
Con el fin de fortalecer al máximo el conocimiento, las relaciones y redes en torno a los incendios, se requiere mantener un diálogo permanente y un aprendizaje compartido sobre el riesgo ambiental cada vez mayor de los incendios en Chile y sobre cómo enfrentarlo. Esto implica que las comunidades participen activamente para fortalecer sus capacidades y enfrentar el riesgo de incendios forestales, trabajando en conjunto con los municipios, CONAF, SENAPRED, equipos de gestión de emergencias y otras instituciones. También es necesario garantizar la disponibilidad de recursos adecuados para establecer y mantener redes comunitarias de incendios que sean viables a largo plazo, durante todo el ciclo de vida de los incendios forestales, desde la prevención hasta la respuesta, regeneración y conservación.
No existe un modelo único ideal para la creación de estas redes. En nuestra investigación encontramos prácticas plurales y dinámicas basadas en las condiciones locales y vinculadas a la coordinación regional y nacional. Se forman en respuesta inmediata a los incendios forestales y buscan abordar los ciclos ecológicos más amplios de prevención, regeneración y conservación que definen los paisajes afectados por los incendios. Dada la escala y el alcance del cambio planetario, estos esfuerzos comunitarios pueden ser fundamentales para lograr una gobernanza ambiental eficaz y compartida.
Planificación Intercultural
con Comunidades
y Ecosistemas
Felipe Ortega y Smart Forests
Felipe Ortega en el campo. Jennifer Gabrys, 2023.
Felipe Ortega es biólogo especializado en planificación y gestión territorial. Le interesan las relaciones entre el bienestar humano y la naturaleza, así como las vinculaciones interculturales entre la sociedad y la naturaleza. En esta entrevista con Jennifer Gabrys, Pablo González Rivas y Paula Tiara Torres, del proyecto Smart Forests, Felipe describe el trabajo de conservación que CONAF lleva a cabo en el Parque Nacional Villarrica. Destaca los esfuerzos relacionados con la educación para la conservación, la planificación territorial intercultural y el trabajo con las comunidades para garantizar una participación efectiva en contingencias medioambientales como los incendios forestales.
Smart Forests (SF): Para comenzar, nos gustaría oír cómo llegaste a trabajar como guardaparque en el Parque Nacional Villarrica.
Felipe Ortega (FO): Soy un amante de la naturaleza y, siempre que puedo, visito y conozco nuevos lugares. Después de haber terminado mis estudios en la universidad, llegué a CONAF, porque en ese entonces me dedicaba a la planificación de áreas silvestres protegidas. En esos procesos ejecuté varios planes de manejo, instrumento esencial para la administración de áreas protegidas, el corazón del que hacer en la región de La Araucanía. Posterior a eso me desempeñé en planificación territorial, realizando los planes de ordenamiento territorial de varias regiones de Chile. Y ya por ahí cerca del 2009-2010, me empiezo a acercar un poco más a lo que hago hoy en el Parque Nacional generando planes de uso público, y cerca del 2014-2015 me tocó crear un área protegida en la Patagonia que es un área protegida privada que se llama Parque La Tapera, donde realicé las líneas de base de ese lugar, y los lineamientos que lo llevaron a transformarse en un área protegida. Posterior a eso aparece el concurso público para guardaparque del Parque Nacional Villarrica, el cual postulé y gané, y desde el 2017 ingresé al equipo de guardaparques del Parque Nacional Villarrica. He estado trabajando temas de educación ambiental, de inclusión, de gobernanza, de monitoreo de conservación, y el 2024 asumí el rol de administrador del Parque.
SF: Dentro los programas de monitoreo de conservación y de educación ambiental que han desarrollado, ¿se aproximan también a asuntos relacionados al manejo comunitario de incendios forestales y trabajo comunitario?
FO: Sí, nosotros trabajamos con un método que se llama estándares abiertos que es un método que lo primero que hace es ver cuáles son tus focos de conservación, tanto biológicos como culturales, y luego se ven cuáles son las amenazas que hay sobre esos focos de conservación. A partir de eso, uno desarrolla estrategias de conservación. Dentro de estas estrategias se encuentra la educación para la conservación. Por tanto, hemos realizado escuelas de guardaparque para niños, también realizamos diversas charlas a los visitantes del Parque o vamos los colegios a dar estas charlas. Otra de las estrategias que tenemos es el monitoreo de estos focos de conservación. Tenemos ahí una metodología que está estandarizada, que es de foto trampeo, que sirve principalmente para carnívoros y para pequeños mamíferos. También tenemos todo un programa de monitoreo de aves de humedales, el cual se viene ejecutando por más de 20 años. También tenemos un sistema de monitoreo sistemático con el carpintero negro que tienen bastante movimiento dentro del bosque. Ha sido un tema súper importante desde que yo llegué, otorgándole un peso a todo lo que tiene que ver con participación y poder escalar de un tema más bien consultivo, informativo, a abordar ya la toma de decisiones dentro del Parque Nacional junto a actores que están aledañas a nuestra unidad. En Pucón hemos estado avanzado en temas de gobernanza para proteger los sitios sagrados ceremoniales de las comunidades mapuche de acá del territorio. Y finalmente, la amenaza que aborda o cruza casi todas estas gestiones son los incendios forestales, ahí trabajamos junto al Departamento de Prevención de Incendios Forestales de CONAF, realizamos también varias instancias en colegios para informar a la comunidad respecto al riesgo de los incendios forestales. Además, colaboramos hace un tiempo atrás con la Fundación Sustenta Pucón en la generación de un manual de cómo habitar en las parcelas el que contiene elementos de prevención de incendios forestales.
SF: Sobre este último punto, experiencias de colaboración, ¿con qué organizaciones o instituciones mantienen conexión? y, ¿qué importancia tienen estas redes para la generación o implementación del trabajo que ustedes hacen en conservación?
FO: Cuando hacemos los mapas de actores, separamos por ejemplo, lo que son las comunidades mapuche de las comunidades no mapuche que están alrededor del Parque. Trabajamos con la asociación de Curarrehue, que es una organización importante territorialmente, son cerca de 15 comunidades del sector. Con ellos llevamos bastantes años trabajando en lo que es la protección de la araucaria, del territorio, sus aguas, y la celebración de los humedales. Trabajamos también con organizaciones de las comunidades mapuche de Pucón y de Villarrica, en específico, temáticas asociadas a la protección de sitios ceremoniales que se encuentran dentro del Parque. Adicionalmente trabajamos con las universidades, apoyando en procesos de investigación en terreno. También hemos realizado colaboraciones con Fundación Mar Adentro y su programa de residencias. Nos relacionamos además con Pro Pucón, una corporación privada, en temas de inclusión.
SF: Y, ¿de qué manera invitan a estas organizaciones, comunidades o instituciones a colaborar?
FO: Yo diría que el Parque Nacional Villarrica es el articulador territorial, más importante de toda la zona por la posición geográfica que ocupa el área protegida, no solo brindan una serie de servicios ecosistémicos, los cuales permean las dos cuencas más importantes de las regiones de La Araucanía y Los Ríos. En relación a las araucarias presentes en el Parque, brindamos también protección de la araucaria y el piñón, por tanto, la mayoría de las instituciones, de una u otra forma en su gestión están relacionadas con este lugar. Si hablamos de turismo, uno de los principales atractivos turísticos de la zona es el Parque Nacional Villarrica. Ahora, desde el punto de vista de peligros naturales tenemos el volcán más activo de Chile, que es muy visitado a nivel turístico. Estamos coordinando con distintas organizaciones cómo estar preparados para una erupción.
SF: Bajo esta mirada del Parque como articulador social y geográfico, ¿cómo ves que la gestión de riesgos de desastres naturales se relaciona con los planes de gobernanza del Parque y tu rol como guardaparques?
FO: La gente identifica al guardaparque como una fuente de información valiosa. Nos preguntan mucho respecto a los permisos de quema, por ejemplo, o qué hacer con los restos de poda. Nosotros visitamos a muchos de los vecinos constantemente, y muchos de ellos reciben ingresos turísticos, pero siempre pedimos que guarden cuidado con el fuego, si tienen campings o cosas así que tengan protección respecto a estos lugares, que tengan planes de prevención. Especialmente con las comunidades mapuche, ellos utilizan el fuego dentro de sus ceremonias, y nosotros lo que hacemos es respaldarlos para que puedan llevar a cabo sus ceremonias tal y cual como corresponden al interior del Parque Nacional o la zona aledaña, les damos un voto de confianza respecto al uso del fuego.
SF: ¿Quién crees tú que aún hace falta que participe en esta red?
FO: Yo creo que las juntas de vecinos son un actor importante y que no tienen mucha relación con nosotros. Son grupos a los cuales debiésemos llegar mucho más.
SF: En relación a historias de fuego de este territorio, ¿nos podrías comentar sobre sucesos de incendios que hayan ocurrido en el parque y los esfuerzos de monitoreo y control asociado?
FO: Hace años que no tenemos incendios grandes. El último incendio ha sido producto de la caída de rayos a los cuales hemos podido llegar rápidamente con nuestro equipo. Nosotros utilizamos una herramienta que se llama SMART, que es un software que está pensado para monitorear las amenazas. Entonces nosotros hacemos patrullaje y anotamos dentro de este software información recopilada, por ejemplo, si encontramos fogatas apagadas, o personas realizando fuego. Se ingresa a la plataforma y se obtienen estadísticas georreferenciada de los lugares con mayores amenazas, obteniendo así los puntos donde se están concentrando las amenazas relacionadas al fuego.
SF: Y sobre la comunicación y la alerta en eventos de emergencia, ¿qué tecnologías utilizan?
FO: Utilizamos celulares, cuando tenemos señal, hay un grupo de WhatsApp que funciona como una central de informaciones de monitoreo, y utilizamos radios en los puntos ciegos que no tienen cobertura telefónica. Esos dos elementos yo diría que son lo más importante. Además, estamos suscrito a un canal de la NASA que nos alerta sobre cambios de temperatura en el territorio.
SF: ¿Cómo baja esa información a las comunidades aledañas?
FO: El sistema SAE debiese funcionar en caso de un incendio forestal, en el que les informa cuando deben evacuar.
SF: ¿Hay un tipo de tecnología que utilizan para la conservación del parque que consideras particular para destacar?
FO: El uso de cámaras trampas es sin duda el elemento tecnológico más importante con el cual estamos trabajando. Éste nos permite ver especies que son difíciles de avistar como son la guiña, el pudú, o el puma. También utilizamos drones, los cuales nos permiten hacer un monitoreo fonológico de algunas especies vegetales frente al cambio climático.
SF: ¿Piensas que estas prácticas tecnológicas son prácticas que también pueden ser aplicadas en otros contextos? Es decir, ¿pueden ser aplicadas por no expertos?
FO: Sí, hemos iniciado un sistema de trabajo de uso de cámaras trampa con escolares y también con comunidades mapuche, pensando que en el futuro podríamos tener cogestión junto a ellos y la idea es que manejen las mismas técnicas que nosotros utilizamos para el monitoreo. También utilizamos redes sociales como medio de comunicación para algunos de los elementos que trabajamos en el parque.
SF: Sí, me ha tocado ver en más de una ocasión algún video tuyo explicando elementos para la conservación o sobre alguna especie en particular, desde pequeños insectos hasta especies más grandes.
FO: Las áreas protegidas siempre están en un delicado equilibrio, el cual muchas veces se quiebra por acciones humanas. La naturaleza funciona de una forma perfecta, pero cuando nosotros removemos un eslabón de la cadena, podemos generar alteraciones significativas. Por tanto, cada elemento de un área protegida es fundamental. Muchas veces uno no es consciente de la intervención que genera hacer una fogata, por más pequeña que sea; muchas veces genera efectos como la quema de huevos de hormiga, o se utilizan maderas cuya descomposición aporta nutrientes al suelo o son escondites de ranita. Entonces, a veces, por muy exagerado que parezca, las áreas protegidas cumplen ese rol y es deber de todos nosotros proteger y cuidar cada uno de los elementos dentro de un área natural.
SF: Bajo esa línea, ¿cuáles son los próximos pasos para tu trabajo como guardaparque en el Parque Nacional Villarrica, en torno a lo que es la conservación, la educación ambiental o los incendios forestales?
FO: Yo diría que en este momento lo más importante es avanzar en gobernanza, en que el Parque Nacional, las decisiones que tome respecto a su quehacer la haga en conjunto a la ciudadanía, con especial acento en las comunidades mapuche, dado que ellos tienen uso consuetudinario. Debemos fortalecer las alianzas con organizaciones locales y que la toma de decisiones pase siempre por procesos participativos que inviten a la gente a vivir la conservación, a entender que conservamos para nosotros mismos. Por lo tanto, tenemos que mejorar los canales de comunicación e infraestructura adecuada para poder juntarnos, así como aprender mucho más de la interculturalidad. Emplear también, lenguajes claros en nuestras charlas, que maravillen a los visitantes respecto a la naturaleza. Movilizar más a profesores y estudiantes al parque. Pienso que ese es el principal desafío respecto a incendios forestales. Debemos también avanzar en una mejor infraestructura, como, por ejemplo, la construcción de helipuertos para una respuesta más rápida frente a incendios.
SF: ¿Cómo esperas que este trabajo aborde el cambio climático a través del uso de tecnología u otras políticas e implementaciones?
FO: Por una parte, la creación de más bosques. Nosotros estamos restaurando o ayudando un poco la naturaleza en sectores donde hemos intervenido generando nuevos bosques, propiciando la regeneración natural del bosque nativo. Y por otro lado, todo lo que tiene que ver con la prevención de incendios, estamos haciendo todo un trabajo que tenemos que juntar más esfuerzo en lo que es prevenir, educar y contar con infraestructura. También me tiene bastante interesado todo lo que está relacionado con planes comunitarios de prevención de incendios forestales. Nos gustaría ser un actor ahí dentro de esos planes, no liderando, pero sí participando, para saber cómo está la comunidad, qué tan preparada está, cómo podemos ayudar, cómo podemos nosotros como instituciones del Estado brindar apoyo e información. Necesitamos que las personas valoren más los servicios ecosistémicos que presta el Parque Nacional y cómo los afecta. Pienso que esto es clave para que cuiden más de esto y estén orgullosos del hermoso parque nacional con el que cuentan.
El Incendio Forestal
como Planetario:
Un Juego Profético
Bárbara Acevedo Strange
Durante la residencia en Bosque Pehuén, nuestros días se convierten en rutinas de fuego: primero llega el calor y, poco después, la comida que nutre nuestros cuerpos nos proporciona energía para nuestras diversas investigaciones. Es la chimenea donde nos reunimos lo que pone de manifiesto la interrelación entre los diferentes oikos (hogares) en los que nos embarcamos. Nos ayuda a atravesar las diversas dimensiones que conforman la realidad en la que vivimos.
Esta cualidad relacional del fuego inspira el punto de partida de mi proyecto, que tiene como objetivo crear un repositorio de herramientas narrativas para la construcción de mundos postapocalípticos. A lo largo de la residencia en Bosque Pehuén, la colección creció a través de la observación de las respuestas posteriores al fuego en el paisaje. El lenguaje utilizado para describir estos fenómenos resuena a lo largo de la colección, que toma la forma de un juego.
El juego propone un escenario para la narración cosmopolita. Cada componente se puede apilar y superponer, creando nuevos entrelazamientos. El fuego desempeña aquí el papel de vector: moviliza el material y posee facultades transformadoras.
Fundación Mar Adentro en UFRO – Campus Pucón, noviembre de 2024. Los participantes jugaron al Planetarium de Bárbara Acevedo, donde se dividían en grupos para responder preguntas sugerentes en torno al fuego. Josefina Astorga.
Durante una de las escuelas de campo realizadas por Smart Forests y Fundación Mar Adentro en UFRO – Campus Pucón, noviembre de 2024. Los participantes jugaron al Planetarium de Bárbara Acevedo, donde se dividían en grupos para responder preguntas sugerentes en torno al fuego. Josefina Astorga.
Mientras observan las sombras, se pide a los jugadores que se sitúen en relación con el mundo que encuentran frente a ellos. El juego plantea la cuestión de las secuelas de la catástrofe utilizando un vocabulario no antropocéntrico.
El 12 de noviembre de 2024, pusimos en acción este juego durante la segunda escuela de campo implementada en la Universidad La Frontera – Campus Pucón. Los participantes se dividieron en grupos de hasta cinco personas, se acercaron a una mesa y se enfrentaron a todas las cartas. A partir de una pregunta que encontraban en la mesa que les había sido asignada, cada participante debía elegir tres cartas, es decir, tres palabras y símbolos. Luego, tenían que responder primero a la pregunta utilizando las tres palabras elegidas y, después, en grupo, decidir cómo reunir en una narración colectiva el conjunto diverso de respuestas. A continuación, se muestran algunas de las respuestas a las siguientes preguntas:
¿Qué imagina el lagarto cuando se acerca el fuego?
¿Qué piensa la araucaria cuando siente la inevitable llegada del fuego?
¿Qué percibe la quila después de que pasa el fuego?
muerto en pie ruina rebrote
Después del incendio estaba muerto en pie, la ruina total - pero el tiempo pasa y estoy rebrotando. Después del desastre, ver lo positivo es la fuente e inspiración para tener fuerza.
hábitat llaga escama
La quila florecida anuncia el fuego venidero, hábitat de la serpiente, en sus escamas, se hacen llagas.
cicatriz semilla sucesión
El fuego avanza y me deja una cicatriz, activo la semilla de la vida para iniciar la sucesión del bosque.
fluir rebrote semilla
La lagartija guardiana del bosque sabe-siente que una vez el fuego cierre su ciclo y la esfera termine, el bosque fluirá y la vida rebrotará generando una nueva semilla.
volcán cráter hábitat
Sus cimientos sobre un antiguo volcán que moldeó su geografía en el tiempo su cráter se transformó para dar origen a las lagunas, frágiles, reserva de agua y vida, hábitat de un sinfín de especies y seres que nos reciben con su bondad.
rayo llaga adaptación
El calor es abrasivo, parecieran haber habido miles de rayos. Una llaga se abre y siento temor y tristeza. En el silencio tras el paso del fuego leo en las nubes un mensaje de esperanza: transmutación hacia la adaptación.
descomponer semilla sucesión
La araucaria sabe que el fuego, si la alcanza, lo hará descomponerse, pero que sus semillas permitirán la sucesión de su especie.
aceleración sol secar
¿Será que es el sol lo que veo? Aunque siento que su ritmo y aceleración se me hace algo distinto… espero no vivir lo que veo en las plantas secándose a mi alrededor.
Bárbara Acevedo Strange recorriendo Bosque Pehuén, Palguín Alto, La Araucanía, área de conservación de Fundación Mar Adentro durante las residencias Ecologías de Fuego. Andrea Novoa, 2024.