Cuatro historias: Casos prácticos de Smart Forests
Esta sección reúne los resultados de nuestros cuatro estudios de caso sobre comunidades que interactúan con tecnologías forestales inteligentes. Estos estudios de caso no son fácilmente comparables entre sí: sus contextos, dinámicas y conflictos son distintos. En lugar de eludir las diferencias, trataremos de centrarnos en las complejidades que surgen de la interacción de cada comunidad con las tecnologías forestales inteligentes, al tiempo que prestamos atención a las resonancias entre las historias.
Un hilo conductor fundamental de todos los estudios de caso es que las tecnologías forestales inteligentes no son en sí mismas el objetivo principal de la mayoría de las comunidades. Se trata más bien de herramientas, pruebas, recursos y oportunidades para ampliar los proyectos medioambientales en curso. Las comunidades forestales con las que investigamos estaban interesadas en cómo desplegar tecnologías para abordar las preocupaciones medioambientales y lograr sus ambiciones más amplias de mejorar las prácticas de la tierra y las conexiones comunitarias. Estas herramientas forman parte de las interacciones estructurales, sistémicas y ecológicas a las que se enfrentan estas comunidades.
Imagen de dron del proyecto Smart Forests que muestra el Parque Nacional Villarrica adyacente al área de conservación Bosque Pehuén. La Araucanía, Chile. Jennifer Gabrys junto a Smart Forests, 2023.
Un dron flota en el aire fijado por el zumbido de sus hélices. Está suspendido en lo alto de las montañas nevadas de Chile. Árboles oscuros se alzan sobre la cima congelada de un volcán cubierto de ceniza. En esta estación, los bosques están repletos de árboles invernales desnudos. Las ramas de color óxido se entrecruzan con las formas esculturales y aserradas de las araucarias de color verde oscuro. Los elevados cielos, fríos y brillantes, quedan al descubierto.
Este estudio de caso sigue el desarrollo de un plan comunitario de prevención de incendios en la cuenca del Palguín, en la región de La Araucanía, Chile. Esta zona es también un territorio mapuche llamado Wallmapu, que significa "universo" o "tierras circundantes", la región fue la última en ser incorporada formalmente a la nación chilena en 1882. El Estado chileno fomentó la inmigración europea a la zona como parte de su proceso de asentamiento y colonización. En la actualidad, la región está formada por mapuches, chilenos, propietarios de segundas viviendas, turistas, investigadores, estudiantes, agricultores, fundaciones conservacionistas y poblaciones de paso que abandonan Santiago en busca de una vida más rural.
Una característica distintiva de La Araucanía son sus numerosas montañas y volcanes, con algunos de los volcanes más activos del mundo ubicados aquí. En toda la región, muchos bosques incluyen el árbol distintivo Araucaria (Pehuen en mapudungun), junto con otros árboles nativos de Chile.
Esta investigación, realizada en colaboración con la Fundación Mar Adentro, analiza cómo se utilizan las tecnologías forestales inteligentes para vigilar y prevenir los incendios en la región y en la reserva privada de conservación Bosque Pehuén, de 882 hectáreas, en la cuenca del Palguín. Se pregunta cómo las comunidades están participando y pensando en las tecnologías digitales, y el impacto que la tecnología privada y de propiedad pública está teniendo en las relaciones socio-políticas con este paisaje.
Un dron del proyecto Smart Forests muestra una zona boscosa en Bujang Raba, Indonesia. Yuti Ariani Fatimah junto a Smart Forests, 2023.
El dron sobrevuela a baja altura un bosque tropical en Indonesia. Las nubes nadan entre suaves colinas boscosas. Nosotros también nos desplazamos al nivel de las nubes. El mundo de abajo es todo vegetación. Luego, los árboles se ven interrumpidos por brillantes arrozales, la terracota de los asentamientos, una voluta de humo, un río que pasa junto a un pueblo, plantaciones de aceite de palma que marcan la ladera con rígidos patrones. Subiendo un poco más, miramos por encima de la cresta de esta colina hacia las colinas azules de más allá. El cielo está jaspeado como un jurel.
Este estudio de caso se centra en Bujang Raba, uno de los primeros proyectos comunitarios de Indonesia cuyo objetivo es reducir las emisiones derivadas de la deforestación.
El proyecto fue propuesto por una organización no gubernamental, KKI Warsi, para evitar unas 630.000 toneladas de emisiones de CO2 mediante la protección de un bosque primario de 5.336 hectáreas entre 2014 y 2023. El proyecto responde a los importantes cambios en el uso de la tierra en la zona circundante desde la década de 1980, con nuevas plantaciones de aceite de palma, tala industrial y minería que tienen un profundo impacto en los bosques naturales del subdistrito de Bungo.
El proyecto abarca los cinco pueblos de Lubuk Beringin, Senamat Ulu, Sungai Mengkuang, Sangi Letung Buat y Sungai Telang. Al preservar este hábitat forestal, se espera que el proyecto proteja un valioso ecosistema que alberga plantas y animales en peligro de extinción, como el tigre de Sumatra, el oso sol malayo, el tapir y los cálaos sagrados. En este informe, seguimos cómo la comunidad implicada en Bujang Raba ha utilizado las tecnologías digitales para proteger el bosque vigilando las especies autóctonas, el almacenamiento de carbono y las actividades ilegales. También documentamos los retos que han surgido (incluidos los cambios normativos del gobierno) y cómo ha cambiado la dinámica de la comunidad tras la introducción de las tecnologías forestales inteligentes.
Imagen de dron del proyecto Smart Forests que muestran el espacio comunitario Ecodorp Boekel. Países Bajos.Michelle Westerlaken junto a Smart Forests, 2024.
El dron capta la panorámica de una ecoaldea en los Países Bajos. Anillos arquitectónicos de casas en construcción, una charca de agua sucia que corre por un desagüe separa el mundo de la granja comercial, con sus campos arados de color marrón, del mundo de la ecoaldea. Gallinas de patas plumosas, perejil de vaca mecido por el viento, zarzas que crecen silvestres, un huerto. Una mujer llama a un perro que persigue a un pato. El dron se acerca en picada a una cabaña de tejado alto donde un grupo de personas están sentadas, deliberando.
Ecodorp Boekel es una ecoaldea y un "laboratorio viviente" situado en el sureste de los Países Bajos. Aquí, sus habitantes han pasado los últimos doce años desarrollando y reflexionando sobre formas de vida sostenibles. El espacio comunitario consta de 36 viviendas de alquiler y un huerto-bosque alimentario en un terreno de dos hectáreas, rodeado de tierras de cultivo, un bosque protegido y las afueras de un pequeño pueblo. Los habitantes describen la ecoaldea como un "borde forestal" (bosrand, en neerlandés), donde los seres humanos tratan de vivir en armonía con su entorno natural. Se han creado zonas de transición ecológica y corredores para la vida salvaje.
La ecoaldea alberga a 62 residentes, en su mayoría neerlandeses, de entre 0 y 71 años y de diversos orígenes socioeconómicos. Los costes de alquiler de las viviendas de la ecoaldea, comparativamente asequibles, han atraído a personas de distintas partes del país. Dos viviendas están destinadas a personas con estatuto de refugiado; otras dos, a personas dependientes. Aparte de los refugiados, la mayoría de los nuevos residentes son seleccionados por los habitantes actuales. La comunidad es al mismo tiempo más diversa que la zona rural circundante y, paradójicamente, bastante homogénea en cuanto a los sistemas de valores de sus habitantes. Se espera de los residentes, que a menudo trabajan a tiempo parcial, que contribuyan voluntariamente al desarrollo de la comunidad (por ejemplo, con labores de jardinería, mantenimiento o encargándose de las actividades de difusión, las finanzas o la construcción de comunidad). Los habitantes suelen interesarse mucho por los temas relacionados con la sostenibilidad y tienen conocimientos en ámbitos como la ecología, la permacultura, las hierbas medicinales, la vida comunitaria o la salud, conocimientos indígenas y biodiversidad. Las prácticas de vida y comunicación se configuran mediante métodos comunitarios en continua evolución. La comunidad tiene vínculos internacionales a través de la Red Mundial de Ecoaldeas, así como vínculos con diseñadores de políticas públicas, organizaciones de sostenibilidad, financiadores y socios industriales.
En este informe seguimos la interacción de la comunidad de Ecodorp Boekel con las tecnologías forestales inteligentes, en particular sus experimentos de control de la biodiversidad, y analizamos las repercusiones e interacciones que estas tecnologías han generado en la ecoaldea y fuera de ella.
Imagen de dron del proyecto Smart Forests que muestran el asentamiento de la comunidad Van Gujjar. Uttarakhand, India. Trishant Simlai junto a Smart Forests, 2023.
Desde la vista del dron, se ven senderos entrelazados tallados en el paisaje. La vegetación es espesa y está salpicada de árboles. Las cabañas se agrupan como si conversaran entre sí. El sol se refleja en las lonas tarp atadas a los graneros junto a las casas con tejados de paja. De vez en cuando, unos árboles de troncos blancos y desnudos se elevan por encima de la maleza. Un río dibuja una estrecha aguja brillante a través del paisaje. Las marcas de los rebaños de búfalos de los Van Gujjar trazan recorridos en la tierra. Es un día frío y luminoso, y el mundo brilla con un sol lúcido.
Aquí, las familias van gujjar viven al margen de sus tierras forestales tradicionales, tras haber sido expulsadas a la fuerza del Parque Nacional Rajaji por el Estado indio entre 2010 y 2014. Los van gujjar, que se identifican como indígenas del sur de Asia, siguen el islam y practican la trashumancia y actividades seminómadas en los estados de Jammu y Cachemira, Himachal Pradesh y Uttarakhand. En Uttarakhand, donde se sitúa este estudio de caso, hay unos 70.000 van gujjars repartidos por varias circunscripciones en paisajes boscosos.
Este sitio de campo reúne a 80-90 familias, que han vivido y practicado el pastoreo nómada dentro de las generaciones actuales y pasadas durante los últimos 200 años. Cabe destacar que el término "van" se traduce como bosque. Hay otras comunidades gujjar en la India, pero los gujjars del bosque son habitantes diferenciados del bosque y han sido perseguidos históricamente por las leyes penales coloniales. Este informe documenta cómo los van gujjars han sido discriminados mediante el uso de tecnologías digitales y cómo han utilizado tecnologías forestales inteligentes para cartografiar sus tierras y reclamar sus derechos consuetudinarios.
Involucrar y pluralizar las tecnologías (digitales) dentro de las comunidades forestales
Las tecnologías forestales inteligentes interactúan con el mundo forestal y lo movilizan de muchas maneras. En nuestros cuatro estudios de caso, analizamos cómo y con qué fines comunidades muy diferentes se vinculan con múltiples tecnologías forestales. Esbozamos las perspectivas específicas de cada comunidad sobre estas tecnologías e investigamos cómo las infraestructuras digitales se relacionan y contrastan con las prácticas comunitarias y la comprensión de los bosques. Nos preguntamos cómo pueden hacerse más plurales y equitativos los encuentros con las tecnologías forestales inteligentes, de modo que estas tecnologías no opaquen el conocimiento medioambiental local, sino que contribuyan a él y lo mejoren.
Smart Forests Atlas: Página web del mapa que muestra el área de estudio de caso de La Araucanía. Smart Forests junto a Common Knowledge, 2024.
Prácticas comunitarias de prevención de incendios en La Araucanía, Chile
El paisaje boscoso de la cuenca de Palguín en La Araucanía, Chile, está adaptado al fuego, pero no depende de él. Parte de la vegetación, como las araucarias, puede resistir los flujos de lava y el fuego a partir de las brasas que pueden producir los volcanes cercanos. En algunos casos, los incendios de baja intensidad pueden eliminar el mantillo del suelo y permitir el rebrote, aunque la vegetación de esta región no necesita el fuego para rebrotar (como ocurre en California, por ejemplo). Al mismo tiempo, el cambio climático, el aumento de las temperaturas y la sequía, la fragmentación de la tierra y los cambios en los usos del suelo, así como la actividad humana que crea un riesgo adicional de incendio, están haciendo que los paisajes sean más propensos a los incendios en lugares donde antes no lo eran. En estas complejas condiciones, los incendios forestales pueden plantear serios problemas tanto a la ecología como a la población, especialmente cuando son de reciente aparición.
En el contexto del cambio climático y el aumento de la presión a partir del uso del suelo, los incendios forestales en la región son cada vez más frecuentes e intensos. Por ello, distintos organismos del gobierno chileno, organizaciones comunitarias y fundaciones conservacionistas están elaborando planes de prevención de incendios más localizados y tecnificados. Se están diseñando planes de prevención de incendios a nivel comunitario para que se ajusten a los planes nacionales contra incendios forestales ya existentes.
En La Araucanía, y en Chile en general, ya se utilizan muchas tecnologías para la vigilancia y gestión de incendios forestales y riesgos. Se invierte activamente en tecnologías SIG y plataformas de datos para generar planes de gestión de emergencias que identifiquen riesgos y desarrollen protocolos de respuesta ante catástrofes. También existen infraestructuras a escala nacional para cartografiar y gestionar las amenazas en forma de volcanes, terremotos y tsunamis.
Más allá de las infraestructuras más amplias de gestión de catástrofes, la Corporación Nacional Forestal de Chile, Conaf, utiliza dashboard de datos, SIG, teledetección, cámaras automatizadas, helicópteros, WhatsApp, conjuntos de herramientas en línea, seminarios web y sesiones de formación, y muchas otras herramientas para vigilar, identificar, prevenir, gestionar, y responder a los incendios. Algunas de estas tecnologías son compartidas por los sectores público y privado.
Imagen de película Smart Forests que muestra a los participantes de la Escuela de Campo durante una caminata en el área de conservación Bosque Pehuén. La Araucanía, Chile. Mind the Film junto a Smart Forests, 2025.
En esta región, los propietarios de la tierra, los residentes, las fundaciones de conservación y los ecosantuarios también destacan el papel de la tecnología en el desarrollo de una interacción responsable con el medio ambiente, a menudo para la conservación del agua, la regeneración y restauración, y la plantación de especies nativas. Las fundaciones para la conservación utilizan cámaras para identificar especies y focos de biodiversidad, junto con oportunidades de regeneración.
Las Escuelas de Campo de Smart Forests y las entrevistas que fueron parte de ellas revelaron que las comunidades tienen una relación algo ambivalente e incluso contradictoria con la tecnología en La Araucanía y las regiones circundantes de Chile. Múltiples participantes en la investigación señalaron que Chile "no es muy tecnológico", lo que sugiere que va por detrás de naciones con enfoques más tecnológicos del desarrollo. En la región, la gente también siente que la tecnología está reñida con el carácter natural y boscoso de la zona. En nuestras entrevistas, talleres y escuelas de campo, algunos señalaron que desconfiaban del tecnosolucionismo y de la recopilación de datos.
Además de estas limitaciones tecnológicas percibidas o reales, la región de la Araucanía tiene una cobertura de datos móviles y Wi-Fi irregular debido al carácter montañoso y remoto de la región. No todos los adultos tienen un teléfono móvil, y la capacidad de recibir y transmitir datos puede verse gravemente limitada tanto para los teléfonos móviles como para las radios. La comunicación episódica es habitual y, en algunos casos, las comunidades que viven en montaña han adoptado distintos sistemas para comunicarse mediante códigos y silbidos.
Este estudio de caso reveló las transformaciones en la gobernanza medioambiental que pueden desencadenar las tecnologías forestales inteligentes, ya que el sector público chileno depende en gran medida de infraestructuras y redes privadas para vigilar y crear alertas sobre incendios. El proyecto de prevención de incendios, que reúne a agentes interdisciplinarios de distintos sectores sociales, también sugiere el potencial de las tecnologías forestales inteligentes para mejorar las redes y comunidades forestales.
Imagen de película Smart Forests que muestra a los participantes de la Escuela de Campo en el área de conservación Bosque Pehuén. La Araucanía, Chile. Mind the Film junto a Smart Forests, 2025.
Smart Forests Atlas: Página web del mapa que muestra el material del estudio de caso de Indonesia. Smart Forests junto a Common Knowledge, 2024.
Protección forestal comunitaria en el paisaje de Bujang Raba, Indonesia
El proyecto de carbono gestionado por la comunidad en el paisaje de Bujang Raba abarca las cinco aldeas de Lubuk Beringin, Senamat Ulu, Sungai Mengkuang, Sangi Letung Buat y Sungai Telang, y ha facilitado múltiples vinculaciones forestales.
El proyecto, propuesto por la organización no gubernamental KKI Warsi, es uno de los primeros proyectos comunitarios de Indonesia cuyo objetivo es reducir las emisiones derivadas de la deforestación. Centrado en la iniciativa REDD+ (Reducción de Emisiones a partir de Deforestación y Degradación Forestal), el proyecto pretendía evitar unas 630.000 toneladas de CO2 de emisiones protegiendo un bosque primario de 5.336 hectáreas entre 2014 y 2023.
Para desarrollar créditos de carbono que funcionen en el mercado mundial, KKI Warsi siguió las normas establecidas por el organismo privado de certificación Plan Vivo. Para ello, el proyecto supervisa las reservas de carbono, los factores socioeconómicos, la biodiversidad, otros servicios ambientales y los factores de deforestación utilizando la teledetección Landsat para detectar el uso del suelo en la zona del proyecto. El proyecto también utiliza cámaras trampa, fotografías de punto fijo, patrullas forestales y la aplicación Avenza Maps para cotejar los datos obtenidos por satélite. Avenza Maps permite a los patrulleros forestales registrar evidencia de tala ilegal de árboles, invasiones e incendios en el mapa georreferenciado del proyecto de carbono. Los datos de seguimiento trimestrales y anuales se almacenan en la oficina del proyecto de la aldea y en KKI Warsi. Las comunidades locales de Bujang Raba recibieron formación de KKI Warsi sobre el uso del GPS y Avenza Maps. En particular, la conexión a Internet es deficiente en las aldeas, sin proveedor de telecomunicaciones, y la conexión digital no es universal, ya que suele haber un teléfono por hogar. Aparte de la vigilancia forestal, las interacciones con la tecnología digital son limitadas.
Hasta la fecha, este proyecto facilitado por la tecnología ha permitido proteger los bosques y las ecologías comunitarias. Algunos participantes en nuestra investigación sugirieron que el proyecto comunitario había profundizado sus conocimientos sobre los mundos forestales. También se ha visto que el proyecto ha evitado que se produzcan más inundaciones en la región al detener parte de la deforestación por plantaciones de palma aceiteras, uso del suelo propenso a la rápida escorrentía del agua. Al mismo tiempo, el proyecto ha proporcionado aprendizaje y medios de subsistencia a algunos miembros de la comunidad, ya que los patrulleros forestales reciben una remuneración. En años anteriores, el proyecto del carbono también ha financiado la distribución de alimentos básicos durante el Ramadán. Sin embargo, esto se ha interrumpido debido a cambios en la normativa gubernamental que han perturbado el proyecto (algo que se trata más adelante en este informe).
Imagen de película Smart Forests de la Escuela de Campo. Bujang Raba, Indonesia. Mind the Film junto a Smart Forests, 2025.
Durante las Escuelas de Campo de Smart Forests, los investigadores trataron de pluralizar el uso de las tecnologías forestales digitales animando a los participantes a experimentar con la tecnología e imaginar posibles futuros forestales. A través de las escuelas de campo, los investigadores también trataron de entender cómo percibían las comunidades locales las tecnologías digitales y su lugar en los mundos forestales. A diferencia del estudio de caso de Ecodorp Boekel, donde los bosques se consideran integrados en la infraestructura humana, aquí los participantes concebían los bosques libres de actividades humanas y tecnología, situados lejos de las zonas de asentamiento. En particular, este binario se vio ligeramente alterado por la presencia de los llamados "árboles Wi-Fi" (árboles con una señal más potente), en torno a los cuales se reúnen los aldeanos para acceder a Internet.
Este estudio de caso puso de manifiesto cómo los medios de subsistencia locales y la interacción con los bosques pueden transformarse tras la introducción de tecnologías forestales inteligentes. Este proyecto de carbono comunitario facilitado por una ONG creó puestos de trabajo en patrullas de monitoreo y forestales, llevó a los miembros de la comunidad a desarrollar nuevos conocimientos ecológicos y digitales e influyó en ciertas dinámicas de género y generacionales (por ejemplo, los hombres más jóvenes de la comunidad utilizaron con más frecuencia las tecnologías digitales). Este proyecto también puso de manifiesto una dinámica de poder compleja y desigual entre la comunidad local, los reguladores estatales, las empresas tecnológicas y las ONGs. Por ejemplo, la ONG determinó en gran medida las interacciones de las comunidades con el bosque, las tecnologías y los nuevos conocimientos técnicos. Esta dinámica plantea interrogantes sobre qué formas de gobernanza serían más eficaces para garantizar que los proyectos de carbono puedan ser dirigidos por la comunidad.
Imagen de la película Smart Forests de la ubicación de la Escuela de Campo. Bujang Raba, Indonesia. Mind the Film junto a Smart Forests, 2025.
Smart Forests Atlas: Página web del mapa que muestra el material del estudio de caso de los Países Bajos. Smart Forests junto a Common Knowledge, 2024.
Biodiversidad comunitariamonitoreo de la ecoaldea Ecodorp Boekel, Países Bajos
La comunidad ecoaldea y "laboratorios viviente" de Ecodorp Boekel, en el sureste rural de los Países Bajos, busca desarrollar formas de vida sostenibles y comprometerse con ellas. La comunidad utiliza muchas tecnologías, la mayoría relacionadas con métodos de construcción sostenible, eficiencia energética y prácticas de reciclaje (por ejemplo, una batería que almacena la energía generada por paneles solares y la convierte en calefacción para el invierno). La comunidad está interesada y dispuesta a aplicar tecnologías experimentales y a funcionar como banco de pruebas para desarrollar futuras prácticas sostenibles. Como laboratorio viviente, la comunidad pretende compartir abiertamente experiencias y posibilitar nuevas investigaciones sobre diversas tecnologías. Por ello, Ecodorp Boekel despierta un gran interés en el exterior.
Hasta este proyecto de investigación Smart Forests, los habitantes de Ecodorp Boekel apenas utilizaban tecnologías digitales para vigilar la biodiversidad local. A través de este proyecto, la comunidad interactuó con diversas tecnologías digitales para la biodiversidad, como cámaras trampa, métodos de detección acústica con aplicaciones como Merlin y aplicaciones de ciencia ciudadana como ObsIdentify. Aunque estas tecnologías no son necesariamente métodos de alta tecnología para el monitoreo de la biodiversidad, las infraestructuras y plataformas digitales a través de las cuales se analizan y presentan estos datos se están desarrollando rápidamente y utilizan prácticas informáticas con cada vez más volúmenes de datos, como algoritmos automatizados de reconocimiento de especies y gemelos digitales.
A través de este estudio de caso, quisimos investigar cómo se relacionan estas infraestructuras de uso de grandes volumenes de datos con las prácticas comunitarias y la comprensión de la biodiversidad a nivel local, así como entender las perspectivas de la comunidad sobre las tecnologías forestales inteligentes. Aunque las tecnologías digitales para la biodiversidad fueron generalmente aceptadas y consideradas de bajo riesgo por los miembros de la comunidad, quedó claro que era necesario que estas tecnologías digitales funcionaran junto con otras formas de conocimiento. Las tecnologías digitales para el seguimiento de la biodiversidad se centran principalmente en el reconocimiento automatizado de especies, pero este enfoque podría correr el riesgo de borrar otras formas de entender la biodiversidad local. Mediante actividades lúdicas en las escuelas de campo de Smart Forests, intentamos incorporar e imaginar diferentes formas de conocer la biodiversidad y el medio ambiente.
Imágen de Smart Forests en la que se muestra la cámara web birdbox instalada en Ecodorp Boekel. Países Bajos. Mind the Film junto a Smart Forests, 2025.
En particular, este estudio de caso se sitúa en los Países Bajos, país conocido por su desarrollo en tecnología digital y líder en el sector de la innovación tecnológica medioambiental. Los Países Bajos, uno de los países más densamente poblados de Europa, son testigos de un declive de la biodiversidad vinculado en parte a los excedentes de fósforo y nitrógeno. Las recientes políticas encaminadas a reducir las aportaciones de nitrógeno al medioambiente han provocado tensiones políticas y protestas de los agricultores. En este tenso contexto político y ecológico, casi todas las personas entrevistadas sobre tecnologías digitales de biodiversidad a escala nacional estaban familiarizadas con esta ecoaldea concreta, lo que revela cómo los laboratorios vivientes como Ecodorp Boekel se convierten en lugares primordiales para la aplicación experimental de tecnologías.
Este estudio de caso mostró cómo las tecnologías digitales pueden alterar el involucramiento con la ecología forestal y la biodiversidad, sugiriendo la necesidad de enfoques multiperspectivales de los bosques y las tecnologías. Ecodorp Boekel también demostró cómo las tecnologías, la investigación y el apoyo a los bosques inteligentes pueden estar distribuidos de forma desigual entre las regiones, con algunas comunidades más capaces de atraer financiación. A través de la investigación con esta ecoaldea, fuimos testigos del potencial de las tecnologías forestales inteligentes para crear redes forestales locales, nacionales e internacionales.
Foto del taller de senderismo y trabajo de campo del proyecto Smart Forests en Ecodorp Boekel. Países Bajos.Michelle Westerlaken junto a Smart Forests, 2024.
Smart Forests Atlas: Página web del mapa que muestra el material del estudios de caso de la India. Smart Forests con conocimiento común, 2024.
Mapeo participativo de los territorios Van Gujjar en Uttarakhand, India
Las comunidades van gujjar de Uttarakhand, que viven al margen de sus tierras forestales tradicionales, utilizan tecnologías forestales inteligentes para mapear sus territorios y generar conocimientos indígenas. Estas comunidades están desplegando herramientas digitales, como imágenes por satélite de Google Earth, herramientas cartográficas para smartphones, sistemas GPS y drones.
Tras el violento desalojo de los van gujjars de sus tierras en el Parque Nacional Rajaji por parte del Estado indio (que tuvo lugar por fases entre 2010 y 2014), la comunidad ha tratado de hacer valer sus derechos sobre la tierra a través de la Ley de Derechos Forestales de la India de 2003. Esta ley histórica pretende devolver la propiedad de la tierra a los grupos indígenas históricamente desposeídos. Como parte de sus reclamaciones de tierras, los van gujjars han estado creando y entregando mapas digitales. Mientras que los mapas dibujados a mano suelen ser rechazados en los procesos burocráticos del Estado, los mapas generados digitalmente se consideran que dan precisión y legitimidad a las reclamaciones de tierras.
El proceso de mapeo está dirigido principalmente por el Yuva Sanghatan Van Gujjar Tribal (VGTS en sus siglas en inglés), un grupo de hombres en su mayoría jóvenes y educados, en colaboración con investigadores individuales e instituciones académicas. Las redes sociales también han proporcionado a esta comunidad una plataforma para organizarse y participar. Por ejemplo, la página de Facebook y el grupo de WhatsApp de VGTS comparten periódicamente información sobre ganado o medio ambiente, así como incidentes de acoso, explotación y persecución por parte de instituciones estatales u otras comunidades. En los contextos estructurales más amplios, en los que las condiciones se acumulan en contra de la existencia de los van gujjars musulmanes nómades y de su identidad, las tecnologías forestales inteligentes pueden capacitar a los van gujjars para cartografiar sus tierras y resistirse a la producción estatal de conocimientos.
Imagen de la película Smart Forests que muestra a la comunidad van gujjar explorando tecnologías cartográficas con Trishant Simlai. Uttarakhand, India. Mind the Film junto a Smart Forests, 2025.
Sin embargo, no todos los miembros de la comunidad han adoptado las tecnologías digitales. Los van gujjars de más edad se muestran especialmente reacios a utilizarlas debido a su profunda desconfianza en los procesos estatales. Nuestra investigación sugiere que estos miembros no sólo desconfiaban de la promesa de la Ley de Derechos Forestales, sino que también asociaban las tecnologías digitales forestales, como los drones y las cámaras trampa, con la vigilancia del departamento forestal estatal. Los problemas políticos y logísticos también se derivan del hecho de que el estado nacionalista hindú ha declarado técnicamente ilegal que los van gujjars lleven GPS o drones al bosque. En particular, el acceso y la capacidad de uso de la tecnología digital en esta comunidad no es universal, aunque la mayoría de los adultos tienen acceso a un smartphone. Durante las escuelas de campo de Smart Forests, los van gujjars también expresaron su escepticismo sobre los modos de percepción producidos por las tecnologías forestales inteligentes, que amenazaban con opacar las formas de conocimiento de la comunidad.
Este estudio de caso muestra cómo las tecnologías forestales inteligentes pueden crear puntos de vista dominantes que eluden otros modos de percepción y de relacionamiento con los bosques. También demuestra cómo las tecnologías forestales inteligentes pueden reconfigurar la dinámica de poder entre el Estado y la comunidad de distintas maneras. En este caso, las tecnologías forestales inteligentes se utilizan paradójicamente tanto para la vigilancia estatal como para la cartografía participativa. Por último, este estudio de caso sugiere los beneficios y las limitaciones de las redes forestales digitales y muestra cómo las tecnologías forestales inteligentes pueden remodelar la dinámica dentro de las comunidades en función del género y las generaciones.
Imagen de la película Smart Forests que muestra a mujeres van gujjar participando en la cartografía de zonas forestales. Uttarakhand, India. Mind the Film junto a Smart Forests, 2025.
Smart Forests Atlas: mapa en página web que muestra el material de investigación en el Reino Unido y la UE. Smart Forests junto con Common Knowledge, 2024.
Regeneración del paisaje en el Reino Unido: un quinto caso de estudio en proceso
En nuestros cuatro primeros estudios de caso, las comunidades utilizaban y percibían de forma diversa las tecnologías forestales inteligentes, lo que demuestra la importancia de la investigación y las prácticas específicas de cada lugar. Algunas desconfiaban de los dispositivos de vigilancia forestal en el contexto más amplio de gobiernos hostiles; otras temían el tecnosolucionismo, mientras que otras consideraban que las tecnologías digitales poseen un mínimo riesgo. Algunas comunidades consideraron que la naturaleza está separada de las infraestructuras digitales humanas, mientras que otras consideraron que las infraestructuras naturales, culturales y digitales están integradas entre sí. Sin embargo, todas las comunidades tuvieron en común la necesidad de utilizar dispositivos y datos forestales inteligentes junto con otras formas de percibir el mundo forestal. Las escuelas de campo de Smart Forests trataron de encontrar formas de integrar las tecnologías digitales junto con las tecnologías ancestrales, analógicas y ecológicas, e invitaron a las comunidades a considerar las repercusiones sociopolíticas que generan las tecnologías digitales.
Actualmente estamos desarrollando un quinto estudio de caso centrado en las tecnologías comunitarias utilizadas para la regeneración del paisaje en el Reino Unido. Este informe provisional documenta nuestra investigación hasta la fecha para generar la participación y el diálogo entre comunidades, diseñadores de políticas públicas, investigadores de ONGs y agentes de la industria. Utilizaremos los comentarios y opiniones de estas conversaciones para elaborar nuestro quinto estudio de caso y dar forma a nuestro informe final.
Comprender el poder y la equidad en los mundos forestales inteligentes
Las tecnologías forestales inteligentes tienen repercusiones sociopolíticas en las comunidades que van más allá de la instalación y el uso de dispositivos e infraestructuras tecnológicas. Estos cuatro estudios de caso ofrecen una visión de la compleja dinámica sociopolítica de las tecnologías forestales inteligentes. Lejos de ser dispositivos neutrales, las tecnologías forestales inteligentes pueden configurar dinámicas de poder dentro de las comunidades y más allá de ellas, generar redes, transformar las estructuras de gobernanza y pluralizar los compromisos de las comunidades con los mundos forestales.
A continuación, detallamos nuestras principales conclusiones extrayendo las consecuencias o co-beneficios de las tecnologías forestales inteligentes que resultaron evidentes en las comunidades estudiadas.
Las tecnologías forestales inteligentes están cambiando la interacción con los bosques y los medios de subsistencia [Hallazgo 1]
Las tecnologías digitales pueden crear nuevos medios de subsistencia e interacciones en relación a los bosques, como se ha visto en Bujang Raba, donde las patrullas forestales han creado oportunidades de empleo. Estas tecnologías también pueden ampliar los conocimientos ecológicos ofreciendo acceso a recursos educativos, como aplicaciones de identificación de especies. Sin embargo, estas tecnologías también producen conocimientos y prácticas que pueden opacar otras forma de percibir y leer los bosques. Los acercamientos digitalizados a los bosques pueden acelerar la comprensión de los bosques como recursos extraíbles o como almacenes de carbono para compensar las emisiones de combustibles fósiles. Cada comunidad estudiada tuvo que encontrar un equilibrio entre la integración de formas digitales de experimentar los mundos forestales y el conocimiento ancestral, ecológico y analógico.
La comunidad de van gujjar, en particular, se mostró escéptica sobre los modos de visión y percepción producidos por las tecnologías forestales inteligentes. Los participantes de la investigación en esta ubicación discutieron cómo las imágenes satelitales y los mapas producidos por el estado, utilizados para mostrar las copas de los bosques como cobertura verde, funcionaban como representaciones erróneas, ocultando el sotobosque y otros indicadores ecológicos. La inclusión de plantaciones de monocultivos, como el eucalipto, causó especial frustración, ya que se considera que estas plantaciones degradan la biodiversidad forestal, generan muy poco sotobosque y agotan las aguas subterráneas. Para los van gujjars, la cartografía va más allá del recuento de elementos en un espacio, ya que actúa como una oportunidad para revivir los aspectos geográficos, ecológicos, culturales, económicos y sociales de un lugar. Por ejemplo, los lugares locales llevan el nombre de acontecimientos significativos en la vida de los van gujjars y de sus búfalos. Un arroyo recibe el nombre de "si' talai", que significa abrevadero del tigre, debido a los frecuentes encuentros con tigres.
Para contrarrestar el potencial reduccionista de estas tecnologías forestales inteligentes, los van gujjars y nuestros colaboradores en la investigación trabajaron en combinar las tecnologías digitales con el conocimiento comunitario. Durante las Escuelas de Campo de Smart Forests, primero cartografiamos el paisaje y las actividades comunitarias en papel, donde los marcadores culturales y sociales podían incluirse más fácilmente. A continuación, utilizamos estas representaciones en papel para crear mapas digitales que conservaran los conocimientos sociales y culturales, aumentando así la accesibilidad de la actividad y pluralizando las formas de conocimiento.
Del mismo modo, en Ecodorp Boekel, los participantes se preguntaron cómo se relacionaban las infraestructuras de uso intensivo de datos con las prácticas comunitarias y la comprensión de la biodiversidad. Los miembros de la comunidad señalaron que, aunque los datos digitales circulan como aparentemente "neutrales" y "objetivos", las especies que las tecnologías digitales pueden detectar suelen ser limitadas, lo que da lugar a problemas de priorización de especies y sobrerrepresentación en los conjuntos de datos. Además, la forma en que las comunidades locales utilizan los datos suele ser muy selectiva. Los participantes, por ejemplo, narraron y seleccionaron datos para adaptarlos a sus preocupaciones medioambientales individuales. Por ejemplo, los participantes eran más propensos a generar datos digitales y documentación que sugería una relación negativa entre la biodiversidad y el uso de pesticidas dentro de la granja local, por sobre otros tipos de datos. Tales prácticas demuestran la importancia de pluralizar los compromisos con las tecnologías digitales para dar cuenta de preocupaciones medioambientales más pronunciadas, al tiempo que se reconocen los sesgos en su uso. De este modo, las infraestructuras digitales podrían movilizarse menos como "espejos" de los ecosistemas y más deliberadamente como herramientas para narrar historias y problemas medioambientales.
A través de las Escuelas de Campo Smart Forests de Ecodorp Boekel, facilitamos debates lúdicos sobre la biodiversidad local con una instalación interactiva que suspendía del techo del centro comunitario tarjetas impresas con códigos QR. Esta instalación permitió a los participantes combinar datos digitales sobre biodiversidad con otras formas de conocer su entorno. Los miembros de la comunidad enriquecieron los datos digitales con conocimientos sobre conflictos locales por el uso del suelo, biodiversidad, niveles de contaminación, salud y bienestar. Además, identificaron posibilidades para que el uso humano de la tierra coexista con la biodiversidad y permita mejorarla, movilizando un enfoque que entiende las comunidades como entidades más-que-humanas. Mediante paseos por los bosques y conversaciones con artistas y trabajadores forestales locales, los miembros de la comunidad mejoraron aún más los datos digitales producidos sobre la biodiversidad.
Nuestra investigación sugiere que los proyectos de bosques inteligentes deben garantizar que las tecnologías no reduzcan el mundo forestal—a observaciones cartográficas desde arriba, a datos monetizables sobre el carbono o las especies—, sino que estas tecnologías contribuyan, complejicen y enriquezcan las formas comunitarias existentes de percibir y habitar los bosques.
Imagen de la película Smart Forests de la instalación sobre datos digitales y biodiversidad en el centro comunitario Ecodorp Boekel. Países Bajos. Michelle Westerlaken junto a Smart Forests, 2023.
Las tecnologías forestales inteligentes están desigualmente distribuidas, y los recursos suelen ser escasos [Hallazgo 2]
Las tecnologías forestales inteligentes se distribuyen de forma desigual dentro de las comunidades y entre ellas, lo que puede verse agravado por la falta de recursos monetarios, de personal, técnicos o de otro tipo. La distribución desigual de las tecnologías digitales puede remodelar, alterar o afianzar las dinámicas de poder existentes. Para que las comunidades lideren y contribuyan al diseño y uso de tecnologías forestales inteligentes, deben desarrollarse iniciativas cuidadosamente que permitan distribuir equitativamente los conocimientos y la experiencia.
La distribución de tecnologías y recursos a determinadas comunidades y no a otras puede crear discrepancias regionales. Las tecnologías forestales inteligentes pueden tener una distribución desigual, ya que a menudo se introducen en las comunidades a través de asociaciones con empresas tecnológicas, fundaciones privadas u organizaciones de investigación. Algunas comunidades forestales, como las situadas en "bosques emblemáticos", tienen más probabilidades de recibir apoyo para la tecnología forestal inteligente de fuentes privadas y públicas.
En Chile, nos encontramos con una desigual distribución de tecnologías, recursos y redes de habilidades. La Corporación Nacional Forestal de Chile, Conaf, ha desarrollado una serie de herramientas genéricas para los planes de prevención de incendios. Sin embargo, en algunas zonas, organizaciones comunitarias con recursos independientes y fundaciones privadas están llevando a cabo planes y proyectos personalizados para la prevención local de incendios. Esto apunta a la necesidad de una mayor colaboración entre sectores, organizaciones e iniciativas para facilitar el intercambio de recursos y conocimientos y evitar discrepancias regionales. La escasez de recursos es una preocupación y un problema siempre presentes, ya que muchas organizaciones gubernamentales no disponen de recursos suficientes para movilizar a las comunidades, mientras que los grupos comunitarios suelen experimentar una falta de financiación, tecnologías y conocimientos. Mediante la creación de redes y planes comunitarios de prevención de incendios que se conecten a través de las regiones, podría ser posible generar formas de compartir oportunidades de financiación, conocimientos y herramientas de manera que ayuden a abordar los problemas de recursos.
La desigual distribución regional de la tecnología también se hizo patente en Ecodorp Boekel. Con su reputación internacional de laboratorio viviente, la ecoaldea se benefició de un equipo y un comité de relaciones públicas dedicados a redactar solicitudes de subvención, que se traducían regularmente en financiación y apoyo tecnológico. Ecodorp Boekel se encuentra en las afueras de un típico asentamiento rural neerlandés. Aunque ambas partes se han esforzado por facilitar la interacción -a través de jornadas de puertas abiertas periódicas y reuniones anuales-, existen discrepancias entre la financiación recibida y los valores mantenidos en estos asentamientos. Un apoyo y una financiación asimétricos que dan prioridad a determinadas comunidades de en detrimento de otras pueden perpetuar ciclos que excluyan aún más a las comunidades menos conectadas y agraven las desigualdades.
La capacidad de acceder y utilizar tecnologías forestales inteligentes también puede estar distribuida de forma dispar dentro de las comunidades. Nuestra investigación reveló que esta disparidad a menudo se producía en función de los conocimientos, el género, la clase social o en relación con otras desigualdades preexistentes. Esto fue especialmente evidente durante nuestra investigación con las comunidades van gujjar en Uttarakhand y con comunidades de Bujang Raba, donde los roles tradicionales de género y generacionales están rígidamente definidos. En ambos casos, las tecnologías forestales inteligentes modificaron ligeramente la dinámica generacional y, en menor medida, la de género.
El acceso a las tecnologías digitales y su uso entre los Van Gujjars se limita principalmente a los hombres jóvenes con educación secundaria. En esta comunidad, el patriarca de la familia suele mostrar poco interés por el mapeo digital o por la organización comunitaria, Yuva Sanghatan Tribal Van Gujjar (VGTS en sus siglas en inglés), que intenta garantizar los derechos sobre la tierra mediante la Ley de Derechos Forestales. Las generaciones mayores suelen desconfiar tanto de las tecnologías como de los procesos estatales. Esta situación deja a los hombres más jóvenes y educados como principales usuarios de las tecnologías forestales inteligentes.
Del mismo modo, en Bujang Raba, las tecnologías forestales inteligentes tienden a ser manejadas y comprendidas por los jóvenes, sobre todo los que trabajan en la patrulla forestal. Estas tecnologías han reforzado la posición de los jóvenes en la comunidad y han propiciado cambios en la Unidad de Gestión Forestal de la aldea, antes dominada por hombres mayores, con el fin de incluir a los jóvenes. KKI Warsi también ha establecido actividades exclusivas para jóvenes, algo que ha provocado tensiones, ya que el jefe de una aldea se queja de que la ONG se centra más en los jóvenes que en los ancianos. Estas tecnologías forestales inteligentes pueden crear estatus y vínculos sociales para los hombres más jóvenes de estas comunidades y restar importancia a los hombres mayores. Existe el riesgo de que las tecnologías forestales inteligentes provoquen la desaparición de ciertos valores y formas de percibir y habitar el mundo forestal propia de las generaciones mayores.
Las tecnologías forestales inteligentes también tuvieron un impacto menor en la posición de la mujer en estas comunidades tan marcadas por el género. En las comunidades van gujjar de Uttarakhand, las mujeres no participan en los órganos de decisión y suelen pasar más tiempo en el bosque que los hombres. Sin embargo, desde la creación de la Yuva Sanghatan Tribal Van Gujjar (VGTS), las mujeres han empezado a participar en el proceso de elaboración de mapas participativos y se ha creado una sección femenina. Durante la Escuela de Campo, las prioridades diferentes de cada género en la comunidad van gujjar se hicieron evidentes a través de los lugares contrastados que mapearon. Mientras tanto, en Bujang Raba, el proyecto de carbono comunitario ha llevado a la creación de cooperativas de mujeres en cinco pueblos, que producen artesanías como el ratán. No obstante, la separación de sexos en el trabajo y en el entorno social se ha mantenido en general, y las mujeres se encuentran ausentes del comité de la Unidad Forestal de la aldea. Los proyectos forestales inteligentes dirigidos por la comunidad pueden crear nuevas oportunidades para todos los grupos de género, pero puede que también perpetuen las dinámicas tradicionales.
En particular, nuestro proyecto de investigación Smart Forests participó en algunas de estas dispares dinámicas de distribución de recursos, ya que seleccionamos comunidades concretas con las que trabajar. Elegimos estos estudios de caso en parte porque los investigadores tenían vínculos con los lugares y en parte porque ofrecían la oportunidad de comprender cómo las comunidades se vinculan con los Smart Forests en relación con las principales preocupaciones medioambientales en materia de incendios, carbono, biodiversidad y derechos sobre la tierra. Al compartir nuestros hallazgos fuera de estas comunidades seleccionadas, esperamos contribuir a redes más amplias de conocimiento y sugerir intervenciones sobre cómo se distribuyen la investigación, el conocimiento y la financiación.
Imagen de la película Smart Forests que muestra a dos patrulleros forestales utilizando la aplicación cartográfica Avenza. Bujang Raba, Indonesia. Mind the Film junto a Smart Forests, 2025.
Las tecnologías forestales inteligentes están transformando la gobernanza forestal [Hallazgo 3]
Las tecnologías forestales inteligentes han propiciado una mayor participación de tecnólogos, investigadores, ONGs ambientales y empresas multinacionales en los bosques. Dado que estos agentes externos a menudo diseñan, desarrollan o controlan las tecnologías y las redes, los bosques inteligentes están provocando transformaciones en la gobernanza medioambiental. Nuestra investigación sugiere que las tecnologías forestales inteligentes están desplazando la gobernanza de las comunidades y los agentes gubernamentales locales y nacionales hacia las start-ups, los investigadores, las ONGs y las empresas tecnológicas privadas.
Las transformaciones de la gobernanza forestal en relación con las prácticas de datos quedaron patentes en La Araucanía (Chile). Aquí, los sectores público y privado comparten tecnologías y datos forestales, siendo las empresas forestales privadas propietarias de gran parte de la tecnología utilizada para monitorear, predecir y prevenir los incendios forestales (como torres de vigilancia y cámaras). Las empresas forestales comparten datos a través de dashboards y centros de mando con la Corporación Nacional Forestal, Conaf. No está claro si este intercambio de datos es voluntario o exigido por ley. Los datos no parecen estar a disposición de las comunidades y se mantienen dentro de un espacio más experto y jerárquico de supervisión y toma de decisiones. Muchas de estas tecnologías contra incendios dan lugar a una brecha de conocimientos, ya que los bomberos y guardabosques pueden tener acceso a datos y herramientas que no están fácilmente disponibles para las comunidades locales o que no son utilizados por ellas.
Además, la gobernanza forestal de Chile también está involucrada con empresas privadas en aspectos clave de su infraestructura de comunicaciones, ya que se depende de WhatsApp para emitir avisos de incendios y coordinar las respuestas. Esta dependencia plantea interrogantes sobre la posibilidad de que las comunidades locales lideren estos proyectos. Apunta a una transición de la gobernanza medioambiental desde los organismos públicos hacia las empresas tecnológicas privadas. Sugiere que la propiedad pública de tecnologías e infraestructuras o, al menos, la diversificación de los proveedores privados de tecnologías podría permitir que los proyectos de bosques inteligentes y los departamentos estatales de medioambiente sean más resilientes.
En Bujang Raba, vimos a un nivel más localizado cómo la gobernanza forestal puede transformarse cuando las comunidades locales se involucran con socios externos. Aunque la comunidad es propietaria de los dispositivos de recogida de datos (el comité de gestión forestal de la aldea posee los dispositivos GPS y los smarphones son personales), los datos recogidos son menos accesibles a la comunidad local para su análisis y son procesados por expertos en la oficina principal de la ONG KKI Warsi en la ciudad de Jambi. KKI Warsi también lleva a cabo la recopilación y el análisis de datos Landsat, de más alta tecnología. De manera destacada, los profesionales no utilizan formularios de gestión de datos y tienen enfoques menos articulados sobre la propiedad y la privacidad de los datos. Además, los miembros de la comunidad reciben formación para utilizar tecnologías con el fin de cumplir con las normas del organismo privado de certificación, Plan Vivo, en lugar de servirles a las comunidades para su funcionamiento diario.
En Ecodorp Boekel (Países Bajos), los participantes locales volvieron a expresar su preocupación por las lagunas de conocimientos, la rápida innovación tecnológica y la creciente complejidad de las funciones informáticas, que superan los conocimientos de la comunidad. Los participantes de la comunidad local también señalaron que pueden dedicar mucho tiempo y energía a ayudar a investigadores externos en sus proyectos de investigación. Por un lado, esto demuestra cómo los miembros de la comunidad pueden integrar en su vida cotidiana sus propios valores de la creación de futuros biodiversos. Por otro, demuestra cómo expertos externos con financiación pueden intervenir en la gobernanza y las ambiciones de un proyecto medioambiental local.
A la luz de estos resultados, nuestra investigación señaló las formas en que las comunidades pueden gobernar eficazmente las iniciativas de bosques inteligentes y participar en la recopilación, el procesamiento y el diseño de los datos. Entre las buenas prácticas se incluyen los organismos de apoyo externos, como las ONGs, que ofrecen financiación, formación y compromiso sostenibles a largo plazo. Esto puede verse en el compromiso a largo plazo de KKI Warsi con la comunidad de Bujang Raba. Los miembros del equipo de campo de KKI Warsi permanecen en las aldeas durante tres semanas al mes. KKI Warsi también ha ofrecido formación a los miembros de la comunidad. Del mismo modo, los investigadores jurídicos han trabajado junto a las comunidades van gujjar de Uttarakhand durante una década. Este apoyo e investigaciones recurrentes y lentos contribuyen a fomentar la confianza y las capacidades de la comunidad. Además, las tecnologías forestales inteligentes deben ser accesibles para el mayor número posible de personas; la propiedad y la privacidad de los datos deben quedar claras para los miembros de la comunidad; y, siempre que sea posible, deben utilizarse tecnologías baratas y de baja tecnología, como aplicaciones de ciencia ciudadana o dispositivos GPS.
Nuestra investigación también sugirió que los laboratorios vivientes como Ecodorp Boekel podrían permitir que las tecnologías forestales inteligentes, actualmente desarrolladas casi exclusivamente por tecnólogos, ecologistas y financiadores de proyectos, se diseñaran de forma más democrática. Los laboratorios vivientes pueden permitir a las comunidades dar su opinión sobre las tecnologías que se están probando in situ e intervenir en una fase temprana de su desarrollo. Sin embargo, hay que lograr un delicado equilibrio para garantizar que las preguntas de los investigadores coincidan con las preguntas y los intereses de los miembros de la comunidad de los laboratorios vivientes. Deben formarse cuidadosamente asociaciones de confianza que permitan a las comunidades liderar estos proyectos de bosques inteligentes y evitar asimetrías de poder y acceso a la información.
Nuestra propia investigación Smart Forests intersecta con estas dinámicas. Por ello, tratamos de crear compromisos recíprocos y sostenibles, ofreciendo cursos sobre cómo utilizar las tecnologías, organizando escuelas de campo colaborativas con múltiples actores, llevando a cabo participaciones recurrrentes y destacando las voces de la comunidad en los resultados de la investigación. También esperamos que los resultados del proyecto -incluidos informes, películas, podcasts y artículos académicos- puedan ser útiles para las comunidades (por ejemplo, como prueba de la atención internacional prestada a las comunidades van gujjar que presentan reclamaciones de tierras). Nos gustaría que este informe suscitara debates críticos en torno a las transformaciones de la gobernanza medioambiental, tanto a nivel local como internacional.
Imagen de la película Smart Forests de la estación meteorológica en el área de conservación Bosque Pehuén. La Araucanía, Chile. Mind the Film junto a Smart Forests, 2025.
Las tecnologías forestales inteligentes están cambiando las dinámicas de poder entre comunidades, estados y empresas tecnológicas [Hallazgo 4]
Tanto los agentes estatales como las empresas tecnológicas utilizan tecnologías forestales inteligentes para aumentar la regulación, transformación, datificación y observación no sólo de los mundos forestales, sino también de las comunidades forestales. Por ejemplo, el estado indio nacionalista hindú utilizó tecnologías forestales inteligentes como imágenes por satélite, cámaras trampa y drones para producir conocimientos que condujeron a la desposesión inicial de los van gujjars de sus tierras. Los van gujjars, a quienes el estado considera usurpadores de tierras forestales, sufren una marginación política debido a su identidad musulmana y nómada. El estado sigue utilizando tecnologías forestales inteligentes para vigilar, intimidar y controlar a las comunidades van gujjar (se ha denunciado el uso de drones para rociar desinfectante sobre las comunidades durante el Covid-19). El estado también restringe la capacidad de los van gujjars para utilizar dispositivos forestales inteligentes como el GPS.
En Indonesia, la regulación estatal ha intervenido, aunque de forma menos insidiosa, en la capacidad de las comunidades de Bujang Raba para desplegar tecnologías forestales inteligentes para sus propios fines. El proyecto comunitario de carbono de Bujang Raba se interrumpió bruscamente en octubre de 2021, cuando el gobierno indonesio promulgó el Reglamento Presidencial nº 98/2021 (Reg 98) con el fin de implementar el valor económico del carbono para alcanzar la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC). En virtud de este nuevo reglamento, todas las actividades relacionadas con el carbono en Indonesia solo podrán continuar una vez que el Sistema de Registro de Indonesia las haya aprobado. En respuesta a la nueva normativa, KKI Warsi registró el proyecto Bujang Raba a principios de 2022 y se sometió a una nueva verificación basada en la normativa indonesia. Sin embargo, el sistema de registro aún no ha aprobado el proyecto al momento de redactar este informe. Esto ha generado incertidumbre para el proyecto comunitario y ha demostrado cómo los proyectos dirigidos por la comunidad pueden estar sujetos a fuerzas que escapan a su control.
Los proyectos comunitarios de bosques inteligentes también pueden verse precarizados por la implicación de empresas tecnológicas y financiadores privados. Por ejemplo, Ecodorp Boekel depende de financiación externa para llevar a cabo iniciativas comunitarias y de desarrollo. Esta dependencia de la financiación externa crea fricciones, ya que, si bien la ecoaldea pretende ser un espacio de aprendizaje y experimentación, existe una presión interna y externa para que se presente como un proyecto emblemático y un banco de pruebas de éxito para atraer más financiación y apoyo. Existe el riesgo de que, si los experimentos fracasan, el laboratorio viviente no se muestre totalmente abierto sobre los resultados por miedo a afectar a futuras oportunidades de financiación. Estas conclusiones subrayan la importancia de conectar las prácticas de innovación con sus relaciones sociopolíticas y de encontrar formas de permitir a las comunidades compartir prácticas (auto)críticas, incertidumbres y problemas en curso en relación con la investigación y la innovación del banco de pruebas, sin la amenaza de que se les retire la financiación.
Por el contrario, nuestra investigación demostró cómo algunas tecnologías digitales pueden ayudar a empoderar a las comunidades forestales ofreciéndoles herramientas para documentar las actividades ilegales y los abusos, mapear y reivindicar los derechos sobre la tierra y crear narrativas alternativas a las producidas por los estados o las empresas privadas. Esto queda claro en las prácticas de los van gujjars de mapear sus tierras para la Ley de Derechos Forestales utilizando herramientas geoespaciales, incluidos drones y dispositivos GPS transportados en los cuernos de los búfalos. Del mismo modo, en Bujang Raba los patrulleros forestales utilizan tecnologías para documentar la invasión de tierras forestales y crear pruebas para conservar estos espacios.
Imagen de la película Smart Forests de la comunidad van gujjar utilizando diferentes herramientas cartográficas para documentar la invasión por plantaciones de eucalipto. Uttarakhand, India. Trishant Simlai junto con Smart Forests, 2022.
Las tecnologías forestales inteligentes pueden reforzar y habilitar las redes forestales [Hallazgo 5]
Los proyectos forestales inteligentes dirigidos por las comunidades pueden alterar las dinámicas de poder tradicionales al permitir que éstas se conecten más allá de sus límites geográficos y se comprometan con problemas medioambientales más amplios.
Por ejemplo, Ecodorp Boekel ha establecido contactos con la Red Mundial de Ecoaldeas, organizaciones nacionales y locales de sostenibilidad, tres ecoaldeas locales, financiadores y socios industriales a través de redes digitales y experimentación tecnológica. La comunidad también colabora activamente con diversos agentes a distintos niveles de gobernanza, como políticos municipales, partes interesadas a nivel provincial y de empresas de servicios públicos, y financiadores de la UE.
Del mismo modo, la Yuva Sanghatan Tribal Van Gujjar (VGTS) ha movilizado las tecnologías para desarrollar sus redes. Por ejemplo, la VGTS utiliza su página de Facebook y su grupo de WhatsApp para compartir conocimientos sobre temas como el pastoreo, la vida salvaje, la deforestación y la depredación del ganado, así como incidentes de acoso, explotación y persecución por parte de instituciones estatales u otras comunidades. Las redes digitales también han permitido a los van gujjars conectar con la organización social Iniciativa Popular por los Derechos Forestales. Sin embargo, aparte de las reuniones ocasionales y los talleres sobre la Ley de Derechos Forestales, los van gujjars han limitado su compromiso con este grupo debido a las limitaciones de tiempo y a la naturaleza teórica de los debates, que no siempre se ajustan al contexto específico de los van gujjars. En Bujang Raba, el proyecto comunitario de seguimiento del carbono ha permitido establecer conexiones con KKI Warsi, Plan Vivo y los mercados de carbono. Estas redes ampliadas amplían -y complican- los conceptos de comunidad.
En La Araucanía, los participantes de la Escuela de Campo Smart Forests y los entrevistados expresaron un fuerte apoyo a la conexión y el fortalecimiento de las redes forestales a través de la participación de una mayor variedad de actores. Muchos consideraron que la tecnología podría facilitar estos avances, permitiendo conexiones entre representantes académicos, artísticos, de conservación, estatales y comunitarios. Además, veían la educación como una forma de desplazar el enfoque principal de las tecnologías contra incendios forestales desde la respuesta y gestión de emergencias más hacia la prevención, la comunicación y la educación.
Los participantes en la Escuela de Campo y los entrevistados señalaron que las organizaciones y sectores no estatales, incluidas universidades, fundaciones y ONGs, pueden desempeñar un papel importante en la ampliación y mejora de los componentes educativos y preventivos del conocimiento y la capacidad de respuesta ante los incendios forestales. Algunos participantes en la Escuela de Campo y entrevistados señalaron una desconexión con las universidades, sugiriendo que estas instituciones podrían ser más centrales a la hora de fomentar contribuciones dialógicas y orientadas a los ciudadanos, al tiempo que podrían apoyan las redes comunitarias y sus observaciones medioambientales.
Como señalan los entrevistados, las comunidades también pueden educar al Estado, ya que suelen ser las que mejor conocen su territorio y están acostumbradas a responder de forma global y eficaz a los peligros que se presentan. Al mismo tiempo, algunos interlocutores sugirieron que los ministerios podrían estar más unidos para comprender los problemas medioambientales en su complejidad, en lugar de hacerlo sobre la base de un único asunto. Nuestra investigación indica que para que la prevención de incendios se sitúe en primer plano en La Araucanía como un componente clave de las prácticas contra los incendios forestales, se requiere una organización social más sólida y diversa, compromisos medioambientales pluralistas y formas creativas de involucrarse con la educación y la tecnología para crear y mantener una participación efectiva de la comunidad.
Imagen de la película Smart Forests que muestra a los participantes de la escuela de campo debatiendo planes y prácticas de biodiversidad en Ecodorp Boekel. Países Bajos. Mind the Film junto con Smart Forests, 2025.
Proyección de la película Smart Forests en la Escuela de Campo. Bujang Raba, Indonesia. Mind the Film junto con Smart Forests, 2025.
Imagen de la película Smart Forests en la que se muestra la aplicación Merlin para identificar aves. Cambridge, Reino Unido. Mind the Film junto con Smart Forests, 2025.